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Despiden especialistas de Cardiopatías Congénitas pero el Gobierno niega desmantelamiento

Redactado

#CRISIS EN SALUD

trata de un programa que salva alrededor de 7.000 bebés que cada año nacen con malformaciones congénitas y necesitan de una intervención quirúrgica para poder vivir.

El gobierno de Javier Milei está decidido a acelerar la motosierra y seguir profundizando el ajuste que viene descargando sobre el área de Salud y los sectores más débiles desde que desembarcó en la Casa Rosada hace más de dos años. En ese camino, Milei y su ministro de Salud, Mario Lugones descargaron todo el peso del ajuste sobre miles de bebés que cada año nacen con malformaciones congénitas y necesitan de una intervención quirúrgica para poder vivir.

El lunes, el gobierno libertario desmanteló el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (Pncc), clave para la vida y el bienestar de alrededor de 7 mil bebés que nacen cada año en Argentina con malformaciones en el corazón.

Pero la polémica medida no puede sorprender. Es que se trata del mismo programa cuya creación Milei intentó evitar al votar en contra de la aprobación del proyecto cuando era diputado de la Nación. En aquella oportunidad, Milei justificó su rechazo a la iniciativa que salva la vida de alrededor de 7 mil bebés cada año al señalar que implicaba “más presencia del Estado interfiriendo en la vida de los individuos y además implicaba más gasto” para el Estado.

Ahora, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) denunció una oleada de despidos en el Pncc que ponen entredicho la supervivencia de este proyecto clave.

A través de un comunicado la FACdenunció que “las desvinculaciones de profesionales especializados, recientemente comunicada, atenta con la continuidad del equipo técnico del programa y con ello la pérdida de la experiencia acumulada durante estos años. La Federación Argentina de Cardiología manifiesta su preocupación por esta crítica situación e insta a las autoridades nacionales a la reconsideración de la misma y a brindar apoyo a esta iniciativa en el campo de la salud pública que ha demostrado ser eficaz en lograr preservar la vida de los niños a lo largo y ancho de nuestro país”.

De acuerdo con la FAC “en Argentina nacen unos 7.000 niños al año con cardiopatías congénitas. Cerca del 50% requiere cirugía en el primer año de vida. Desde la creación del Pncc en el año 2008, la mortalidad por estas causas se redujo drásticamente gracias a la red de derivación federal que el estado nacional coordina”.

El Pncc funcionaba con 7 expertos que garantizaban la atención constante, la coordinación de equipos y la derivación a los 15 centros especializados más cercanos para todos los casos que se dieran en cualquier punto del país. Esta red logró concretar alrededor de 800 procedimientos quirúrgicos por año y atender más de 6 mil notificaciones en el mismo lapso. Además, a lo largo del tiempo sumó atención a embarazadas y diagnóstico de cardiopatías fetales.

En las últimas horas, se conoció que el ministro Lugones despidió a tres de los miembros del equipo, lo que llevó a la renuncia del resto ante lo que consideraron un desmantelamiento. En tanto, desde Salud confirmaron los despidos pero negaron que ello implique el desmantelamiento del programa.

La cartera que conduce Lugones aseguró que el Pncc “tenía un exceso de personal” frente a lo cual “el Ministerio de Salud resolvió reorganizar y optimizar su funcionamiento, sin afectar la atención. La respuesta del personal desafectado fue intentar vaciar el programa, renunciando en bloque”. Asimismo buscó ningunear el trabajo de los profesionales para justificar su despido. “Durante 2025, el programa contaba con 13 personas y registró un promedio de 7,4 llamados diarios”.

En tanto desde el colectivo de familias Cardiocongénitas Bonaerenses difundieron una nota emitida por quienes tomaron la decisión de renunciar “Esta medida no constituye un acto de abandono, sino de resistencia ante el vaciamiento de una política de Estado que ha garantizado el derecho a la salud de miles de argentinos (…) La desvinculación de profesionales especializados y la consecuente desarticulación del equipo técnico conlleva riesgos directos e inmediatos: aumento de la mortalidad infantil y adulta -las cardiopatías requieren seguimiento ininterrumpido. La falta de especialistas dilata los tiempos de derivación y cirugía- y ruptura de la Red Federal -se pierde el nexo de derivación entre provincias-“, advierte la nota.

Por su parte, Lucía Wajsman, una de las impulsoras de la ley aprobada en 2023, pese al voto negativo de Milei advirtió que “lo que implica el desmantelamiento del programa es literalmente la muerte de niños y de bebés que esperan una cirugía de corazón para poder vivir”.

La Ley 27.713 le dio fuerza de ley a un programa que funcionaba desde 2008 y estableció, entre otras cosas, que no hubiera límite de edad para la atención de pacientes con cardiopatías que, muchas veces, requieren seguimiento de por vida.

“Las cardiopatías congénitas, malformaciones en el corazón, son compatibles con la vida en un 95% de los casos cuando se operan. Lo que se está desmantelando es el derecho a la vida de nuestros hijos e hijas”, se lamentó Wajman en diálogo con Tiempo Argentino. Su hija, Minna, nació en 2008 con una cardiopatía congénita. Desde que recibió el alta en el Hospital Garrahan, donde la adolescente se sigue atendiendo, Lucía se dedicó a militar para que todo bebé con un diagnóstico de este tipo tenga garantizados sus derechos. El desmantelamiento del Pncc, advierte, los vulnera.

“Es un programa que funcionaba perfecto. Cuando asumió Milei la lista de espera para operarse era cero. Hoy ya hay pacientes en lista de espera y sabemos de un nene de Río Negro en lista de espera por una cirugía básica sin prótesis y se la atrasaron tanto que ahora tiene otra insuficiencia generada por la demora”, denunció.

Quienes integraban el Pncc hasta el último día de 2025 eran Willy Conejeros Parodi, Paula Campana, Carlos Fernando Rosental, Silvina Rosellot, Mariana Fernández, Tomas Schwaller y María Eugenia Olivetti.

 

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