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A 44 años de Malvinas, Owen Crippa recuerda su hazaña en la guerra

Redactado

Owen Crippa es un piloto argentino y santafesino, protagonista de una de las acciones más heróicas de la Guerra de Malvinas, cuando solo, a bordo de su avión, un Aermacchi MB-339, enfrentó solo a la poderosa flota británica.

Aquella mañana del 21 de mayo de 1982, el entonces teniente Owen Crippa despegó solo desde Puerto Argentino en su Aermacchi MB-339. Ante la urgencia de verificar un posible desembarco en San Carlos y tras un inconveniente técnico en el avión de su compañero, Crippa decidió partir en una misión de reconocimiento que se transformaría en leyenda. Al llegar al estrecho, se encontró con un “movimiento infernal” de buques, lanchones y helicópteros británicos, enfrentándose a la flota enemiga en una soledad absoluta.

Crippa relató en LT10 que, al ver la magnitud del despliegue, decidió que era más redituable atacar un buque de guerra que un helicóptero. Tras un giro violento y un breve momento de tensión al notar que su armamento no disparaba por tener la perilla maestra desconectada, logró abrir fuego con sus cañones de 30 mm y cohetes, apuntando a las antenas y al puente de comando de una fragata. “Levanté fuerte mi avión para no chocar sus antenas”, recordó sobre el instante en que pasó a escasos metros del objetivo tras agotar su munición.

Tras el ataque, para evitar ser derribado como un “tiro a la paloma”, Crippa ejecutó una maniobra audaz: volar a solo 10 metros sobre el nivel del mar, ocultándose entre la propia silueta de los buques británicos para que no pudieran dispararle sin impactar sus propias naves. Mientras escapaba zigzagueando entre los mástiles, mantenía su mano izquierda en el aro del asiento eyector, consciente de que cualquier impacto enemigo lo obligaría a saltar en medio de la bahía.

Sobre sus sensaciones durante la batalla, el piloto santafesino aseguró que nunca pensó en la muerte, sino en la supervivencia. “Los pilotos siempre nos preparamos para sobrevivir”, afirmó, destacando que su fe fue un pilar fundamental que le dio calma en el fragor del combate. Incluso recordó con asombro cómo, al cruzarse con un helicóptero inglés, se sonrió pensando que no era el día de aquel piloto para morir, un gesto que el propio militar británico le agradecería personalmente décadas más tarde al reencontrarse.

El regreso tras la rendición fue un proceso doloroso marcado por una “tristeza profundísima” y un periodo de depresión en el que Crippa no quiso volver a volar por meses. El piloto denunció la etapa de “desmalvinización” que golpeó duramente a los veteranos, quienes se encontraron con una sociedad que les daba la espalda y una clase política que los ignoraba. En Santa Fe, Crippa comenzó a trabajar junto a otros excombatientes en reuniones humildes para brindarles el apoyo físico y psíquico que las instituciones les negaban.

Hoy, su proeza sigue viva a través de la “Misión Owen”, una iniciativa con la que logró recuperar su avión desde Estados Unidos gracias al aporte de la gente. El Aermacchi descansa ahora en Sunchales, donde Crippa proyecta un museo interactivo para educar a las nuevas generaciones sobre la soberanía y el potencial del país. Para el “Pora” —su indicativo de combate—, la verdadera batalla actual es preparar a los futuros ciudadanos para que defiendan los recursos e intereses de la nación.

FUENTE LT10

 

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