Por Gonzalo Núñez* para Radio Ideal
El Congreso Nacional atraviesa una de sus crisis de representatividad más profundas, en un escenario donde las alianzas políticas fluctuantes, los vetos presidenciales y los escándalos de corrupción ponen en tela de juicio su compromiso con la democracia. La votación en la Cámara de Diputados que confirmó el veto del presidente Javier Milei al financiamiento universitario y la reforma jubilatoria, junto con el escándalo que rodeó al senador Edgardo Kueider y la negativa del Senado a investigar el caso de la criptomoneda $LIBRA, refuerzan la percepción de que el Poder Legislativo se encuentra en deuda con la ciudadanía.
Un Congreso deslegitimado y al borde del abismo
La política argentina se encuentra atrapada en un círculo vicioso donde el Congreso ha dejado de ser un órgano de representación popular para convertirse en un escenario de pactos turbios, acomodos e intereses sectoriales. La corrupción ya no es un hecho aislado, sino un componente estructural de un sistema que opera con absoluta impunidad. El descrédito es tan profundo que cualquier intento de reivindicación, como la Ficha Limpia, se desmorona ante la evidencia de la hipocresía política. La ausencia de voluntad real para sanear el Poder Legislativo lo convierte en un actor que, lejos de fortalecer la democracia, la debilita cada día más. La única certeza es que, sin una transformación profunda y sin una ciudadanía activa que exija cambios reales, el Congreso seguirá siendo un símbolo de una democracia fallida, rehén de sus propios vicios y cómplice de un sistema que ya no representa a nadie más que a sí mismo.
Vetos y votos que generan desconfianza
La decisión de la Cámara de Diputados de respaldar el veto de Milei al financiamiento universitario generó un fuerte rechazo en sectores académicos y estudiantiles. En aquella ocasión el Gobierno logró sumar apoyos de legisladores provinciales para sostener el veto, a pesar de que muchos de ellos previamente habían manifestado una posición contraria. Este hecho provocó que el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical expulsara de las filas partidarias a los diputados Mariano Campero, Luis Picat y Mariano Arjol, los legisladores nacionales que blindaron los vetos a las leyes de movilidad jubilatoria y financiamiento universitario, en contra de lo que votó la mayoría del bloque radical, lo que alimentó las sospechas de presiones y acuerdos políticos en los pasillos del Congreso.
En paralelo, el veto presidencial a la reforma jubilatoria marcó otro hito en la crisis legislativa. La medida, que buscaba mejorar el haber previsional de miles de jubilados, fue bloqueada con argumentos de “responsabilidad fiscal”. En este contexto, Milei redobló sus críticas contra los legisladores, acusándolos de aprobar leyes “impagables”.
Corrupción en el Senado: el caso Kueider
La detención del senador Edgardo Kueider con 200 mil dólares sin declarar se sumó a la larga lista de escándalos que empañan la imagen del Congreso. Su expulsión fue aprobada en el Senado, pero el caso despertó nuevas dudas sobre la transparencia de los legisladores y la influencia del Poder Ejecutivo en sus decisiones. La solicitud de extradición en su contra y la falta de apoyo por parte del oficialismo refuerzan la idea de que el Congreso sigue siendo un terreno fértil para la corrupción.
El fantasma de la ‘Ley Banelco’ y la compra de votos
Los antecedentes de compra de votos en el Senado, como ocurrió con la tristemente célebre “Ley Banelco” en el 2000, resuenan en la actualidad. La aprobación de la Ley Bases y las negociaciones tras bambalinas para sostener los vetos presidenciales traen a la memoria los mecanismos de presión y coimas que mancharon la historia legislativa argentina.
El Senado y la opacidad: el caso de la criptomoneda $LIBRA
A este panorama se suma la reciente decisión del Senado de bloquear la creación de una comisión investigadora sobre la criptomoneda $LIBRA, un caso que despertó alertas sobre posibles irregularidades financieras con vinculaciones políticas. La negativa a investigar refuerza la sospecha de que el Congreso prioriza sus propios intereses por sobre la transparencia y la rendición de cuentas.
Hipocresía y doble discurso: Ficha Limpia como herramienta de oportunismo político
El proyecto de Ficha Limpia, en teoría, busca impedir que personas condenadas por corrupción accedan a cargos públicos. Sin embargo, cuando su defensa proviene de figuras con antecedentes turbios, se desdibuja su legitimidad. La lucha contra la corrupción no puede ser un eslogan vacío ni una estrategia de marketing político, sino una política integral que no deje impune a quienes hoy promueven discursos de transparencia mientras acumulan denuncias en su contra.
Mientras Ritondo, Santilli y Vidal levantan la bandera de la moralidad, sus propios antecedentes sugieren que la Ficha Limpia es solo una fachada para acomodar la justicia según sus intereses. En un sistema donde las reglas parecen aplicarse solo a los adversarios políticos, la ciudadanía tiene razones de sobra para dudar de la sinceridad de estos “guardianes de la ética”.
La verdadera transparencia no se construye con discursos grandilocuentes ni con leyes que se usan de manera selectiva, sino con el compromiso real de rendir cuentas, algo que estos dirigentes, hasta el momento, no han demostrado estar dispuestos a hacer.
Cristian Ritondo: sociedades en Miami y un patrimonio en la mira
Cristian Ritondo, actual diputado y uno de los principales impulsores de Ficha Limpia, ha sido denunciado por poseer sociedades y propiedades en el estado de Florida, Estados Unidos. Según informó La Nación, Ritondo y su esposa aparecen vinculados a empresas en Miami que manejan inmuebles millonarios, una estructura que ha sido calificada como un “entramado societario sospechoso” en denuncias recientes. Mientras exige transparencia y honestidad en la función pública, su propio patrimonio sigue envuelto en dudas que hasta el momento no han sido aclaradas.
Diego Santilli: offshore y paraísos fiscales
Otro de los defensores de la “limpieza” en la política es Diego Santilli, quien enfrenta denuncias por poseer catorce sociedades en paraísos fiscales junto a su familia. Según investigaciones periodísticas, estas estructuras se habrían utilizado para evadir impuestos y ocultar fondos, una práctica que contrasta con su discurso de transparencia y anticorrupción. Diagonales señaló que Santilli utilizó estos mecanismos para reducir su carga tributaria, lo que pone en entredicho su credibilidad a la hora de exigir reglas más estrictas para otros políticos.
María Eugenia Vidal: una compra de propiedades sospechosa
María Eugenia Vidal, quien también ha respaldado el proyecto de Ficha Limpia, ha sido denunciada por la compra de un departamento en Recoleta bajo condiciones sospechosas. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner fue una de las primeras en recordar públicamente este caso, por lo que Vidal tuvo que salir a dar explicaciones por la opacidad de la transacción. En un contexto en el que la ciudadanía exige transparencia, que una dirigente vinculada a la “lucha contra la corrupción” se vea envuelta en este tipo de situaciones solo contribuye a la deslegitimación de la política.
Una democracia en crisis permanente
Las maniobras políticas, los cambios de postura oportunistas, los escándalos de corrupción y la falta de transparencia en la investigación de casos sensibles dejan en evidencia que el Congreso Nacional argentino mantiene una deuda con la democracia. La ciudadanía, cada vez más desencantada con sus representantes, observa con desconfianza un Poder Legislativo que parece priorizar la gobernabilidad a cualquier precio antes que el interés público. Mientras los vetos presidenciales se sostienen con estrategias poco claras y los escándalos de corrupción continúan saliendo a la luz, la pregunta es si el Congreso logrará saldar su deuda con la democracia o si seguirá acumulando intereses impagos con la historia.
*Periodista, locutor, productor y docente