El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, rompió el silencio sobre los detalles de inteligencia que permitieron frustrar un atentado contra su vida. En una extensa rueda de prensa en la capital provincial, el mandatario vinculó directamente las amenazas con el endurecimiento de los controles en los penales y defendió la actual política de seguridad como la única barrera para evitar que la violencia recupere sus niveles históricos.
El hallazgo: Armas capaces de perforar blindajes
La investigación se activó tras informes que alertaban sobre la presencia de armas de alto poder en manos de organizaciones criminales. Según reveló el gobernador, el armamento secuestrado en recientes allanamientos tiene capacidad para perforar vehículos blindados, lo que obligó a una reestructuración inmediata de su custodia personal y de otros funcionarios clave.
“Se encontraron las armas en el lugar que había sido sindicado por inteligencia. Esto nos obligó a levantar los niveles de seguridad; me cuesta porque me gusta interactuar con la gente, pero es necesario”, confesó el mandatario.
Fuerte autocrítica al sistema carcelario: “Hoy están hacinados”
En un gesto de inusual franqueza, Pullaro reconoció las denuncias de la Defensoría General sobre el estado de las cárceles santafesinas. Admitió que el hacinamiento es una realidad actual, pero la calificó como una consecuencia directa de años de desinversión en infraestructura.
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Plan de expansión: La provincia proyecta la construcción de 7.000 nuevas plazas penitenciarias.
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Comparativa histórica: El gobernador aseguró que su gestión igualará en solo cuatro años la capacidad carcelaria construida en el último siglo.
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Control de visitas: El objetivo es que la mayor cantidad de plazas permita un control estricto de los movimientos internos, evitando que las órdenes de delitos salgan de los pabellones.
Advertencia: El delito está “contenido”, no terminado
Pullaro fue enfático al explicar que la baja en las estadísticas de criminalidad no debe leerse como una victoria definitiva. Para el gobernador, las bandas criminales no han sido desarticuladas, sino que se encuentran bajo una fuerte presión estatal.
“El día que se levante la pata, puede volver a suceder lo que sucedía antes”, advirtió, reafirmando que su estrategia se basa en el monitoreo en tiempo real de cada hecho delictivo y en un despliegue policial que no contempla retrocesos.


